Nos levantamos a las 5:30 hora local y nos espera Alexander con un desayuno de campeones sobre la mesa. Miro el porrish con cara de pocos amigos pero los huevos, tostadas, quesos y embutidos no se salvan. Directos al aeropuerto, último rato para despedirme de los amigos vía wifi, a partir de aquí Gerard solo me permite hablar con la familia y temas internos, necesito estar concentrado y sabe cómo ayudarme a conseguirlo. Borja no deja de sorprenderme, consigue unas fotos increíbles de las cosas más cotidianas, dice que es cosa del móvil, yo creo que tiene una visión especial para ver estas cosas…
Subimos al avión y me quedo dormido al instante, Gerard se come mi bocadillo y le echa la culpa a Borja que se queda con cara de no saber qué decir, me gusta este equipo, va a ser una gran aventura, pero pienso vengarme por el bocata.
Llegamos a Perm y con gran alivio recogemos nuestro equipaje al completo, subimos el material en dos taxis y emprendemos rumbo al hotel. Impresiona ver los viejos autobuses y coches en pleno funcionamiento, aquí no prima la estética, solo la funcionalidad y cumplen con creces. No hay líneas que separen los carriles de circulación y visualmente todo parece muy errático, pero todo fluye en un caos organizado donde ellos ya se entienden.
Llegamos al Hotel scorpio, el nombre no me inspira mucha confianza, pero resulta ser un hotel de primera. Aleksey, el cuarto miembro del equipo, un chico ruso de 36 años de complexión fuerte nos espera en la puerta para ayudarnos a entrar todo el material a las habitaciones. A partir de este punto Aleksey se convertirá en pieza clave de nuestra aventura, es guía de montaña en la zona norte de la Taiga, cazador,conoce bien el terreno y nos hará de traductor ruso/inglés mientras nos movamos por estas tierras.
Salimos a comprar los materiales de seguridad que necesita Gerard para su persecución consistente en sprays de defensa, lanzavengalas, bengalas de luz y cartuchos de escopeta para el arma semiautomática de Aleksey, cuando le explican que nada es para mí, me mira y se ríe… que chisposo….
Comemos en un restaurante Georgiano, Aleksey sigue con la broma y me echa sal y salsa en la mano, en principio pienso que debe ser algún tipo de costumbre rusa, tipo a lo de beber tequila y le dejo hacer… después me dice que me está sazonando para los lobos…. Minipunto para el ruso, muy agudo Aleksey, muy agudo… Entre risa y risa nos llega la comida, encuentro la comida muy muy buena, ligeramente picante y especiada, pero realmente buena. Como como si no hubiera un mañana y me pasó toda la tarde con ardor de estómago… esto me pasa por bruto…
Nos damos una última vuelta por una tienda de montañismo para comprar un gorro peludo con orejas para Borja y nos vamos de vuelta para el hotel para preparar material que llevaremos hacia Kizel, mañana nos espera un buen túte de furgoneta….
Borja no para de grabar con la cámara todo lo que se mueve en un radio de un kilómetro, al principio resulta gracioso, pero cada 10 metros tienes que pararte a esperarlo, tengo que reconocer que a veces me dan ganas de darle una colleja y quitarle la cámara, pero es lo que hay.
Cenamos en el hotel entre risas y bromas, Aleksey, dentro de tener un humor muy macabro, resulta ser un tipo muy divertido y encaja a la perfección en el equipo.
Son la 1 am hora local y toca despertarnos a las 6, así que mejor dejo aquí esto ya y voy a dormir, mañana empieza la aventura!

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