Nos traen el desayuno a las 6:15 a a la habitación, bajamos bultos a recepción y Borja ya está grabando la escena con su característica sonrisa, Gerard revisando que todo esté en orden está con Aleksey hablando con el chofer que nos va a llevar hasta Perm36, el museo Gulag que visitaremos esta mañana.
Iniciamos el viaje y a los 10 minutos ya tengo ganas de darle una colleja a Borja que se pasa todo el viaje abriendo la ventana para sacar la cámara y grabar, cada vez que cierra la ventana comenta el frío que hace…. atrás no tenemos calefacción… mientras el se calienta las manos en el salpicadero nosotros nos tapamos cómo podemos. La condensación interior crea una capa de hielo en los cristales, esto parece una de las cámaras en las que entrenaba antes de venir…. Me resisto a la idea de tirarlo por la ventana cada vez que la abre… me cae bien el chaval, es gracioso…. pero cada vez me cuesta más retenerme….
Al llegar a Perm36 la temperatura a descendido unos 8 grados con respecto a la ciudad. Nos prohíben entrar con la cámara ( a pesar de haber pedido permiso previamente) y Aleksey haciendo gala de una persistencia espectacular consigue que nos dejen entrarla y grabar algunos puntos. Lo que nos encontramos dentro es triste y lúgubre, como si una placa de acero demasiado pesada te aplastara contra el suelo sin dejarte escapar, estas son el tipo de cosas que me hace perder la fe en la humanidad. La mujer que nos acompaña nos va explicando mientras Aleksey va traduciendo simultáneamente la información, condenas por llegar 20 minutos tarde a trabajar, como los alimentaban, los castigos por bajo rendimiento… simplemente abrumador, todo mi cuerpo me está pidiendo a gritos salir de aquí corriendo. La visita continúa por los barracones, las celdas, oficinas, vamos intercalando grabaciones explicando todo allí donde nos dejan, pero estoy tan aturdido que tenemos que repetirlas varias veces, no me salen las palabras ni puedo pensar con claridad, quiero gritar. Normalmente cuando veo una injusticia, acostumbro a sentir ira, rabia, aquí solo siento tristeza, una pena agobiante. Gerard y Borja me resultan de gran ayuda para abstraerme mientras vamos pasando de barracón en barracón. Nuestra visita acaba en los hornos de carbón que alimenta un tipo de forma constante, se agradece el calor que desprende, Borja aprovecha para sacarme algunas fotos y hacer las últimas grabaciones con más pena que gloria, la verdad es que me a afectado más de lo que creía esta visita.
Vuelta a la furgoneta, aún queda un buen trecho hasta Kizel y ha pesar de tener la cabeza gestionando todo lo que acabo de ver, tengo que seguir haciendo un gran esfuerzo por no tirar a Borja por la ventana cada vez que la abre para grabar, me cae bien el chaval….
Tras 2 horas Llegamos a Kizel, hace bastante más frío aquí, unos 11 grados menos que en Perm. Los cazadores nos esperan ya al pie de las motonieves provistas de trineos para transportar nuestros bultos y a nosotros hasta una guest house para cazadores en mitad de la montaña. El viaje es largo y duro, la nieve que cae más la escupida por las orugas de las motonieves lo envuelven todo, la velocidad ayuda a bajar la sensación térmica y tras dos horas llegamos totalmente entumecidos y llenos de nieve a nuestro destino, una gran casa en mitad de la nada, rodeada de pequeñas Cabañas, simplemente espectacular. Dentro una amable señora nos ha preparado un té caliente que tras quitarnos la nieve y las botas agradecemos beber.
Nos reunimos en una mesa del salón con los cazadores, hay problemas que gestionar….
Debido al gran número de fauna potencialmente peligrosa en la zona ( en especial lobo, oso y glotón) los cazadores declinan amablemente nuestra oferta de acompañarnos, ya que consideran una locura el dormir en el exterior. Gerard pausa la reunión y nos vamos a hablar aparte, la negociación es dura, el como encargado de seguridad de la expedición no me permite estar expuesto a depredadores sin ir armado, pero no es viable el que yo vaya armado sin licencia en este país ya que puedes tener problemas grabes con la ley. Seguimos buscando soluciones y encontramos una que puede cuajar, en el viaje con las motonieves hemos visto algunas atalayas de observación. Extendemos un mapa sobre la mesa y les pedimos a los guías que nos marquen donde están, se extienden un total de 6 atalayas en el curso del rio a una distancia más o menos igual unas de otras. Parece que la solución la tenemos, llegó a un acuerdo con Gerard, la aventura sigue adelante pero tengo que hacer mis refugios a una distancia máxima de 100 metros de las atalayas y solo viajar de día, no es que los lobos no vayan a atacar de día, pero al menos podré verlos venir y tratar de subirme a un árbol o lo que se me ocurra, lo que da al traste con toda la estrategia que había creado en mi cabeza; aprovechar el día para hacerme el refugio con luz y aprovechar algo la subida de temperaturas para después viajar de noche con las bajas temperaturas generando calor corporal al moverme. En fin…. de esto va la supervivencia, adaptarse o morir y nunca mejor dicho. Para colmo, cuando ya está todo cuadrado nos sacan un último as de la manga, el final de la ruta debía ser en la presa… pues ya no, dos motivos principales, la presa es punto estratégico vigilado y seguramente no les haga mucha gracia ver a un tipo vestido de militar de los años 40 acercarse y debido a la constante subida y bajada de nivel, está cubierto de medio metro de agua granizada, lo que me haría avanzar con el agua por las rodillas. Ok…. volvemos a recalcular todo y cerramos la llegada a la entrada del pantano, llamamos a Toni del equipo base de Barcelona y le comunicamos la decisión para que pueda marcar un punto de meta en el mapa.
Ok, esto se convierte en una carrera pura y dura…. las 12 horas de ventaja que tenía pactadas se reducen a apenas 5 ya que por temas de grabación tendré que salir al mediodía, hacerme el refugio y esperar al amanecer para poder moverme, hora de partida del equipo perseguidor.
Madre mía…. me acaban de partir por la mitad, ya no hay libre albedrío para hacer y deshacer y crear estrategias, es lo que hay. Hay que aceptar la realidad, en estas latitudes los lobos pesan 90 kilos y se mueven en grupo, no soy superman, así que si me dan alcance tengo cero opciones de salir con vida, yo he venido aquí a aprender a gestionar y ya empieza a complicarse sin haber salido aún del salón con él te delante….
Gerard me ha preparado una última sorpresa, está por suerte es buena, en la cabaña de al lado nos han preparado una sauna rusa, en la que nos metemos un buen rato. Acabamos las filmaciones del día, me doy lo que será mi última ducha en los próximos días y me voy a la cama.
Respira…. siente el aire entrar…. solo respira…..

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